El valor terapéutico de la arteterapia

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El valor terapéutico de la arteterapia

El poder de la creatividad es mucho mayor de lo que nos podamos imaginar. Cuando las personas se acercan al arte y no solo se dedican a contemplarlo sino que se convierten en protagonistas, en creadores, los beneficios para la salud son numerosos. Con este sentido nació la disciplina conocida como arteterapia. ¿Qué es? La arteterapia es un proceso en el que el individuo (o personas que trabajen en equipo en un mismo proyecto) desarrolla sus capacidades creativas como vía de expresión y de comunicación, de manera que supone para ellos un crecimiento personal. En definitiva, se trata de una actividad que cada vez está más presente en las intervenciones terapéuticas por el bienestar que consigue el usuario.

La utilización terapéutica del arte y de los medios visuales se realiza tanto en los sectores educativo y social como en el sector clínico. Vamos a centrarnos a continuación en este último campo. Por una parte, la arteterapia es un instrumento muy útil e interesante para acercarse al mundo emocional de aquellos sujetos que estén afectados por alguna enfermedad del ámbito de la salud mental. Por otra, con relación a la salud física, es una disciplina de apoyo perfecta para la adquisición de habilidades motoras.

En todos los casos, los profesionales que desarrollan la arteterapia insisten en que no se trata de hacer “manualidades” sin ningún objetivo, no es una terapia ocupacional. Lo importante no es ni el resultado, es decir, la obra que la persona consiga crear, ni el tiempo de entretenimiento invertido. Lo fundamental es el proceso en sí y todos los beneficios que implica, que podemos resumir en dos:

Reconocer capacidades

Es fundamental que la persona conozca su potencialidad y disfrute desarrollándola. No hablamos de talento artístico, no es necesaria ni una mínima base de nociones de arte. Nos referimos al poder de ser creativos, un poder que todos tenemos porque la creatividad forma parte de la naturaleza humana. Con independencia de su discapacidad física o mental, cualquier persona es perfectamente capaz de expresarse y comunicar mensajes por la vía del arte.

Desarrollar la coordinación

Tanto para la recuperación física como para el mantenimiento de las habilidades cognitivas, la arteterapia ayuda a desarrollar la coordinación entre cuerpo y mente, entre manos y cerebro, cuando estamos en pleno proceso creativo. Además, también es muy positiva para adquirir ritmo y una rutina de trabajo que ayude a nuestra evolución clínica.

En función de las necesidades que presente cada usuario, la arteterapia le aportará beneficios concretos para su situación. Será el profesional encargado de impartir las clases o talleres de arteterapia quien deberá identificar qué tareas son más adecuadas para cada persona, es decir, cómo puede aprovechar el valor terapéutico de la disciplina en cada caso concreto, para canalizar así el potencial creativo de cada cual hacia unos objetivos clínicos determinados.

Es más, los beneficios que aporta la arteterapia son tan numerosos que la disciplina también se extiende a personas sin discapacidad. Por ejemplo, en los últimos años, se han hecho muy populares los libros de colorear para adultos para liberar estrés, despejar la mente, aumentar la concentración en la tarea puntual que se está realizando o evitar la ansiedad. Rellenar de color mandalas, flores o cualquier motivo agradable a nuestros sentidos nos provoca un bienestar muy satisfactorio. El valor terapéutico de la desconexión a través del arte es ya ampliamente conocido y practicado por las personas que necesitan evadirse del día a día y de sus rutinas tecnológicas. En definitiva, algo tan sencillo como coger un lápiz de color y darle “vida” a un dibujo puede ayudarnos sea cual sea nuestra dificultad.

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